Te di mi mejor momento, ese que no pasa lento
El que ya se termino
Te di todo de mi tiempo, yo me quede con los restos
Del minuto que sobro
Si me han bajado del cielo no te puedo culpa a ti
Y si ya no tengo nada fue porque todo te di
Ya no tengo nada que decir
Y quiero tener mis alas de nuevo
Quiero todo lo que di
Y quiero despegar mis pies de este suelo
Quiero volver a vivir
Te di mi mejor sonrisa aunque doliera fingirla
Para verte sonreír
Regale mi nombre al viento para ser parte del tuyo
Y olvidarme que existí
Si me han bajado del cielo no te puedo culpa a ti
Y si ya no tengo nada fue porque todo te di
Ya no tengo nada que decir
Y quiero tener mis alas de nuevo
Quiero todo lo que di
Y quiero despegar mis pies de este suelo
Quiero volver a vivir
Te di mi mejor momento
Yo me quede con los restos del minuto que sobro
Y quiero tener mis alas de nuevo
Quiero todo lo que di
Y quiero despegar mis pies de este suelo
Quiero volver a vivirPorque al expresar se le da forma a lo que se siente en el interior. Cuando esta expresión encuentra barreras y no puede fluir con naturalidad pueden surgir problemas, como son la inseguridad, la rigidez o diversos síntomas psicosomáticos y psicológicos...así que este es mi espacio terapéutico jajaja.
lunes, 29 de marzo de 2010
Te di...
Soledad
Los psicólogos consideramos que alguien está solo cuando no mantiene comunicación con otras personas o cuando percibe que sus relaciones sociales no son satisfactorias.
Tres características definen la soledad: es el resultado de relaciones sociales deficientes, constituye una experiencia subjetiva ya que uno puede estar solo sin sentirse solo o sentirse solo cuando se encuentra en grupo; y, por último, resulta desagradable y puede llegar a generar angustia.
La soledad, salvo excepciones, es una experiencia indeseada similar a la depresión y la ansiedad. Es distinta del aislamiento social, y refleja una percepción del individuo respecto a su red de relaciones sociales, bien porque esta red es escasa o porque la relación es insatisfactoria o demasiado superficial. Se distingue dos tipos de soledad: la emocional, o ausencia de una relación intensa con otra persona que nos produzca satisfacción y seguridad, y la social, que supone la no pertenencia a un grupo que ayude al individuo a compartir intereses y preocupaciones. Parece, por otro lado, que la soledad está relacionada con la capacidad de las personas para manifestar sus sentimientos y opiniones.
Hay dos tipos de soledad: la personal (ausencia de una relación íntima con alguien) y la social (carencia de amistades)
Cuando nuestra habilidad para relacionarnos es deficiente, aumenta la probabilidad de que nos quedemos solos ya que las relaciones que mantenemos son menos entusiastas y empáticas. En general, las personas con problemas de neurosis se muestran convencidas de que no resultan amables ni dignas de ser apreciadas, y rechazan cualquier tipo de amigos potenciales con el objetivo de protegerse a sí mismos del posible rechazo. La soledad esta muy relacionada con la pérdida de relaciones con ese conjunto de personas significativas en la vida del individuo y con las que se interactúa de forma regular. La definición más común de soledad es la de carencia de compañía y que se tiende a vincularla con estados de tristeza, desamor y negatividad, obviando los beneficios que una soledad ocasional y deseada puede reportar.
La ausencia de un ser querido
Cuando (por separación en la pareja, fallecimiento de un ser querido u otra causa) desaparece de nuestra vida alguien a quien hemos amado o que ocupaba un espacio estelar en nuestra cotidianeidad, nos invade una particular sensación de soledad, un vacío, una nada enmudecida que nos sume en la tristeza y la desesperanza. Hemos de sobrellevar la dolorosa percepción de horfandad, de ausencia de una persona insustituible. Nos vemos perdidos y sin referencias en las que antes nos apoyábamos para afrontar la vida.
Somos seres sociales que necesitamos de los demás para hacernos a nosotros mismos. Y no sólo para cubrir nuestras necesidades de afecto y desarrollo personal, sino también para afianzar y revalidar nuestra autoestima, ya que ésta se genera cada día en la interrelación con las personas que nos rodean.
La pérdida es irreemplazable pero no debe ser irreparable. Ese hueco o, mejor, su silueta, quedará ahí pero si nos permitimos sentir la tristeza y nos proponemos superarla a base de confianza en nosotros mismos, podremos reunir fuerzas para establecer nuevas relaciones que cubran al menos parcialmente ese déficit de amor que la ausencia del ser querido ha causado. Hemos de intentar que la carencia de esa persona no se convierta en una carencia general de relaciones. Esta soledad es dolorosa, pero puede convertirse en positiva si la interpretamos como oportunidad para aprender a vivir el dolor sin quedarnos bloqueados. Y para generar recursos y habilidades para continuar transitando satisfactoriamente por la vida. Debemos interiorizar y controlar el dolor, sabiéndolo parte inherente a la vida, aprendiendo a no temerlo y a no mantenernos al margen del sufrimiento como si de una debilidad o incapacidad se tratara. Quien sabe salir del dolor está preparado para disfrutarla la plenitud en momentos venideros.
La soledad social
La de quien apenas habla más que con su familia, sus compañeros de trabajo y sus vecinos es una soledad muy común en este mundo nuestro. Nos sentimos incapaces de contactar con un mínimo de confianza con quienes nos rodean, tememos miedo que nos hagan o nos rechacen. Plantamos un muro a nuestro alrededor, nos encerramos en nuestra pequeña célula (en ocasiones, incluso unipersonal) y vivimos el vacío que nosotros mismos creamos y que justificamos con planteamientos como "no me entienden", "la gente sólo quiere hacerte daño", "para lo único que les interesas es para sacarte algo", "cada vez que confías en alguien, te llevas una puñalada". Si la soledad es deseada nada hay que objetar, aunque la situación entraña peligro: el ser humano es social por naturaleza y una red de amigos con la que compartir aficiones, preocupaciones y anhelos es un cimiento difícilmente sustituible para asentar una vida feliz. Es una meta difícil y las estructuras y hábitos sociales de nuestra civilización frenan este empeño de hacer y mantener amistades, pero merece la pena empeñar lo mejor de nosotros en el intento.
Esa soledad no deseada puede convertirse en angustia, si bien algunos se acostumbran a vivir solos. Se revestirá esta actitud de una apariencia de fortaleza, autosuficiencia, agresividad o timidez. Y todo, para esconder la inseguridad y el miedo a que no se nos quiera o no se nos respete.
Hay también otras soledades indeseadas, como esas a las que se ven abocadas personas mayores, amas de casa, o quienes muestran una orientación sexual no convencional, o quienes sufren ciertas enfermedades, incapacidades físicas o psicológicas o imperfecciones estéticas.
Un estado transitorio, nada más
La soledad es una situación que hemos de aspirar a convertir en transitoria y que conviene percibir como no forzosamente traumática. Podemos mutarla en momento de reflexión, de conocernos a fondo y de encontrarnos sinceramente con nuestra propia identidad. Hay un tiempo para comunicarnos con los demás y otro (que necesita de la soledad) para establecer contacto con lo más profundo de nosotros mismos. Hemos de "hablar" con nuestros miedos, no podemos ignorarlos ni quedarnos bloqueados por ellos. Es conveniente que, en ocasiones, optemos por la soledad. En suma, equilibremos los momentos en que nos expresamos y atendemos a otros, y los que dedicamos a pensar, en soledad, en nuestras propias cosas.
Vencer la soledad no deseada: unos pasos útiles
- Diagnóstico: qué tipo de soledad es la que estamos sufriendo y a qué circunstancias se debe.
- Conocernos bien. Dejemos a un lado el miedo a mirar dentro de nosotros, y afrontemos la necesidad de saber cómo somos: nuestras ilusiones y ambiciones, limitaciones y miedos, quién quiero ser, cómo me ven, cómo me veo...
- Fuera la timidez. Tomemos la iniciativa para conseguir nuevas relaciones. Establezcamos qué personas nos interesan, y elaboremos una estrategia para contactar con ellas.
- No hay nada que perder. El miedo al rechazo es un freno para entablar nuevas amistades o amores. El objetivo es importante, no nos andemos con remilgos.
- Sin victimismos. El mundo resulta en ocasiones cruel, vulgar y materialista, de acuerdo. Pero seguro que hay otras personas que pueden estar deseando conocer a alguien como nosotros.
- Encerrarnos en nosotros mismos es reconocer la derrota. A la mayorìa la soledad nos hace daño, y nos sienta mejor tener con quién hablar, intimar y a quién querer.
- No somos tan raros como a veces pensamos. No hay más que hablar en profundidad y confianza con cualquier persona para comprobarlo. Podemos "llenar" a más gente de la que creemos y nos pueden resultar atractivas muchas personas que tenemos muy cerca.
domingo, 21 de marzo de 2010
La primavera!!!
¿Por qué reverdece el alma y se despierta la pasión? A la mitad de la humanidad le cambiará el humor. Los misterios que encierra este día El alma se sincroniza con el acercamiento del Sol a la Tierra y, junto con el cambio que experimenta la propia Naturaleza, el hombre se siente renacer. El grado de celebración, esperanza y optimismo dependerá del mito en que se elija vivir; pero todos, por opción u omisión, le dan a la primavera un lugar de relevancia.
La semántica afirma que la primavera es una primera-vista de algo y la simbología –sobre todo la psicológica- lo traduce así: ver con nuevos ojos, rever, renovarse, renacer. La humanidad moderna adoptó el inicio de la Primavera como una oportunidad de cambio, de alcanzar la felicidad.
Cada 21 de Marzo la mitad del mundo florece y a la mitad de la humanidad le cambia el humor.
Antonio Vivaldi bautizó “Primavera” al primer movimiento de “Las cuatro estaciones”, a una de sus más excelsas obras. Sandro Boticcelli la retrató magistralmente en los albores del Renacimiento. Homero hizo emerger de la mitología griega a Perséfone, la causante del reverdecer la tierra, y el cristianismo logró imponer la primavera como la estación de la resurrección de Cristo, más allá de que en medio mundo celebre las Pascuas durante el otoño.
¿Qué misterio envuelve a esta estación que eleva la expectativa de la humanidad? Es preciso recordar que la bella primavera es entregada a la tierra por el invierno, que real y simbólicamente es en todo el mundo sinónimo de oscuridad, encierro y frío.
Los primeros calores que produce la traslación del planeta hacen que las bajas temperaturas mermen y que sus habitantes salgan al sol. Ese sacudón de la modorra invernal produce una sensación de libertad y bienestar.
Sin embargo, los griegos creían en un misterio mayor. Las diosas Démeter y Perséfone representaban para ellos los poderes de la naturaleza, su transformación y la emergencia cíclica. En la antigua Grecia, el primer día de la primavera era el día en que Perséfone, prisionera bajo tierra durante seis meses, volvía al regazo de Deméter, su madre.
En las culturas indígenas de América, la llegada del nuevo ciclo climático que hoy conocemos como primavera era celebrado durante días. El reverdecer de la tierra señalaba la llegada de las cosechas y con ellas el sustento de toda la sociedad.
El sentido de brotar junto con la naturaleza fue enaltecido por Mahoma, quien sostenía que “no hay gota en los mares, ni fruto en los árboles, ni planta en la tierra que no tenga en cada semilla un ángel que cuide de ella".
La primavera está entonces ligada a lo sagrado y protegida por los guardianes de Dios para que al hombre no le falte el sustento.
Para algunos pueblos eslavos y escandinavos, por ejemplo, los templos consagrados a sus dioses eran bosques, lagos y árboles sagrados, pero todos celebraban festivales que podían durar semanas porque para todos los pueblos la primavera siempre era algo festivo.
Más cerca de la modernidad, los primitivos cristianos tomaron la celebración pagana de la primavera como fecha anual para rememorar la muerte y resurrección de Cristo. El Easter, como se lo conoce en las culturas nórdicas -y que viene de Eastra o primavera-, era celebrado con anterioridad pero fue tomado por los cristianos para conmemorar la Pascua o muerte y resurrección de Jesús.
Los cristianos vieron la gran similitud entre el ciclo anual de las estaciones, la simbología de la primavera (el renacer de una nueva vida después del invierno) y la celebración pagana de la primavera, y la asociaron a la muerte (invierno) y resurrección de Cristo (nacimiento hacia una nueva vida).
Este despertar a un nuevo mundo era celebrado también por los fenicios, quienes le rendían homenaje a Astarté, mientras que en la India la hacedora del milagro del florecimiento era la diosa Kali.
Inspiración, filosofía, arte y revolución
Como iniciadora de nuevos ciclos, la primavera está asociada también a la diosa Afrodita, la deidad del amor.
El despertar a la vida es también el despertar a la pasión y la creatividad que ella conlleva. Decenas de artistas ofrendaron a la primavera sus mejores obras y más allá de los clásicos citados encontramos en las poesías de Gabriela Mistral (Doña primavera), Antonio Machado (La primavera besaba) y Gustavo Adolfo Bécquer (Volrerán las oscuras golondrinas), y pinturas de Francisco Goya o Danes Jordi, verdaderos tributos a la estación del amor.
También el filósofo alemán Emanuel Kant había descubierto en la Primavera el origen de la vida y rendía un tributo casi obsesivo a la estación. Decía que en el mundo, como gigantesco juicio analítico, el único que ha quedado de todos los sueños de la ciencia, es de la misma índole que el mito cósmico que asociaba los acontecimientos de la primavera y del otoño con el rapto de Perséfone.
Para Kant, el origen el rapto de la diosa formaba una unidad inmediata con la muerte de la naturaleza. Se repetía cada otoño, e incluso la repetición no constituía una serie de acontecimientos separados, sino que cada vez era el mismo. Al consolidarse la conciencia del tiempo, el acontecimiento fue relegado al pasado como único, y se buscó aplacar ritualmente -recurriendo a lo que había acontecido hacía muchísimo- el horror a la muerte en cada ciclo estacional. Así llegaba la primavera.
La ciencia, sin embargo, descubrió que la primavera puede también ser un factor influyente en la sexualidad de un bebé. Según un estudio publicado por la revista británica Human Reproduction, las parejas tienen más posibilidades de concepción de un niño en otoño/invierno y una niña en primavera/verano. La investigación explica que los niños son más débiles que las niñas en el útero materno, y por un mecanismo de la naturaleza, tienen más posibilidades de ser alumbrados durante los meses más cálidos, lo cual les da una mayor probabilidad de supervivencia.
En la otra punta, los intérpretes de sueños afirman que soñar con la primavera augura acontecimientos felices en la vida y es un buen momento para firmar compromisos.
miércoles, 17 de marzo de 2010
Relaciones Abusivas vs Relaciones Saludables
Características de las relaciones abusivas:
CELOS - Los abusadores suelen decir que los celos son un signo de amor en una relación. Por lo general, esta noción se ve reafirmada en la cultura popular. Los celos indican una actitud posesiva e inseguridad, y pueden terminar aislando a la víctima y sometiéndola a otras conductas de abuso.
APEGO EMOCIONAL EXTREMO O REPENTINO – Los abusadores suelen entrar en una nueva relación como un “torbellino”. Esto puede verse expresado en frases como: “Eres la única persona con la que he podido comunicarme” o “No sería nadie sin ti”. El abusador puede presionar a su pareja para que se comprometa con la relación antes de que ella esté preparada, y luego hará lo imposible para evitar que su pareja termine la relación.
CONDUCTA CONTROLADORA - Un abusador puede decir que detrás de su conducta controladora hay un profundo cuidado de su pareja o preocupación por la seguridad y el futuro de ella. A medida que su conducta empeora, el abusador intentará ejercer influencia en las decisiones de su pareja sobre las prendas que viste, o cuánto tiempo o dinero gasta, etc.
CULPAR A OTROS POR PROBLEMAS O SENTIMIENTOS PROPIOS - Los abusadores suelen sentir que “todos están en su contra” o que alguien “siempre les está haciendo daño”. Pueden culpar a su pareja por cualquier cosa que vaya mal. A medida que la situación se va agravando, los abusadores generalmente comienzan a culpar a sus víctimas por su propia conducta abusiva, etc.
USO DE FUERZA EN LA INTIMIDAD - Un abusador generalmente intenta sujetar a su pareja en la intimidad. Además, suele demostrar poco o nada de interés por los deseos íntimos de su pareja.
EXPECTATIVAS POCO REALISTAS - Los abusadores suelen esperar que su pareja satisfaga todas sus necesidades y puede escuchárselos decir: “Si me amaras, lo harías” o “Soy todo lo que necesitas”.
ABUSO VERBAL - El abuso verbal puede incluir juegos psicológicos, insultos, humillación, y también hacer que la pareja sienta culpa, pena o vergüenza.
AISLAMIENTO - Los abusadores generalmente intentan alejar a su pareja de todos los recursos y personas que son importantes para la víctima. Suelen hacerlo acusando a las personas que apoyan a la víctima de causar problemas o entrometerse en la relación.
ANTECEDENTES DE ABUSO - Los abusadores pueden contarle a su pareja que ya han usado la violencia en el pasado, pero sólo porque “su pareja los obligó a hacerlo”. Si la actual pareja perdura lo suficiente, es probable que termine siendo una víctima más.
AMENAZAS DE VIOLENCIA - Puede tratarse de cualquier amenaza de uso de fuerza física con la intención de controlar a la pareja, como: “Si yo no puedo tenerte, nadie lo hará”, “Si me dejas, te arrepentirás”, “No eres nadie sin mí” o “Si me dejas, me mato”.
Características de las relaciones saludables:
IGUALDAD – A diferencia de las relaciones emocionalmente o físicamente abusivas, en una relación basada en la igualdad los miembros de la pareja interactúan en “un campo de juego equilibrado”. Ninguno de los dos intenta controlar o disputarle el poder al otro. Cada uno respeta al otro por sus aptitudes, capacidades, talentos y dones. Se ayudan a crecer mutuamente y a destacarse por quienes son.
NEGOCIACIÓN E IMPARCIALIDAD – Todas las parejas enfrentan problemas y discusiones. En las relaciones basadas en la igualdad, las parejas buscan soluciones mutuamente satisfactorias en los conflictos, aceptan cambios, y están abiertas a la comunicación y a ceder.
CONDUCTA NO AMENAZADORA - Esto supone poder comunicarse y actuar de manera que el otro se sienta seguro y cómodo al expresarse, y desarrollar la clase de actividades que le interesa a cada uno.
RESPETO. Esto significa que no se obstaculice el crecimiento ni el cambio del otro en la pareja. También implica que deben escucharse sin juzgar, ofrecerse apoyo y entendimiento emocional, como así también valorar las opiniones del otro.
SINCERIDAD Y RESPONSABILIDAD – En una relación basada en la igualdad, los dos aceptan la responsabilidad por ellos mismos y sus acciones. Admiten cuando se equivocan y la comunicación es abierta y sincera.
RESPETO SEXUAL - Es importante respetar los sentimientos del otro y el derecho a tener el control sobre el propio cuerpo. Esto significa entender la diferencia entre el amor, el sexo y la intimidad.
SOCIEDAD - Esto supone tratar a la pareja como a un par y un ser humano pleno. También implica respetar las decisiones y opiniones del otro, escuchar y compartir las responsabilidades basándose en las aptitudes, intereses y capacidades de cada uno.
RESPETO CULTURAL - Todos tenemos un patrimonio y un origen cultural. En ninguna cultura las personas disfrutan de ser abusadas emocional o físicamente en las relaciones íntimas. El respeto cultural supone que los miembros de la pareja permitan que cada uno sea quien verdaderamente es y respeten el camino del otro como si fuera el propio.
sábado, 13 de marzo de 2010
Cuando sigues esperando y pensando que él cambiará
Les dejo aquí un artículo más bastante interesante sobre conflictos en parejas. Leyendo el libro de las mujeres que aman demasiado (gracias Paty por proporcionármelo), me di cuenta de que muchas de nosotras (o muchos también) en algún momento de nuestras vidas hemos pasado por alto algún insulto, humillación o maltrato justificando que la pareja está atravesando un mal momento o tiene un mal día, creyendo que quizá nosotras tuvimos la culpa de su reacción y que ocasionamos ese terrible acto, sintiéndonos incluso merecedoras de ello, pues basta de esto chicas (y chicos), las relaciones de pareja son para crecer individualmente y a la par, para sacar lo mejor de uno mismo, de ambos, si en algún momento se sienten infelices, temerosos o estresados lo mejor es cortar por lo sano, recuerden primero pensar en ustedes, si, aunque les digan egoistas, la prioridad siempre debe ser la felicidad y el bienestar propio y si ya no son felices en una relación y estamos dejando de lado nuestra individualidad y olvidando nuestra identidad o personalidad debemos pensar seriamente en terminar con esa relación tormentosa...Animos!!!
Autor: John D. Moore, Psicólogo, profesor de psicología y ciencias de la salud en la American Public University www.mental-health-matters.com
Cuando estar enamorada significa tener que soportar sus despiadados insultos, estás manteniendo una relación con un hombre verbalmente abusivo.
Cuando expones la mayoría de tus comentarios con miedo a cómo responderá él, estás manteniendo una relación con un hombre verbalmente abusivo.
Cuando disculpas su errático temperamento, permites sus humillaciones o soportas su versión del "tratamiento de silencio", estás manteniendo una relación con un hombre verbalmente abusivo.
Cuando crees que puedes trabajar con él para cambiar de algún modo su comportamiento, con la esperanza de que llegue a tratarte con respecto, estás manteniendo una relación con un hombre verbalmente abusivo.
Cuando llegas a creer que eres realmente todas las cosas horribles que te ha llamado, como fea, gorda, egoísta o estúpida, estás manteniendo una relación con un hombre verbalmente abusivo.
Y cuando sus insultos te han llevado a poner en riesgo tu salud emocional o física, o has llegado a odiarte a ti misma, entonces estás completamente implicada con un hombre verbalmente abusivo.
Tal vez estás leyendo esto porque estás cansada de ser maltratada por tu pareja, quien parece estar haciendo todo lo posible para hacer que te sientas enfadada, asustada, humillada o deprimida. Si este es el caso, entonces este artículo está escrito para ti. Si eres un familiar o amigo de la persona en cuestión, este artículo requerirá una gran honestidad respecto a su situación, de modo que está escrito también para ti.
Antes de continuar, me gustaría aclarar que el abuso verbal no se limita sólo a los hombres. En realidad, cualquiera es capaz de abusar verbalmente de otra persona, independientemente de su sexo, orientación sexual, o la naturaleza de la relación que hay entre ellos. Esto significa que un marido puede maltratar verbalmente a su esposa, una chica puede maltratar verbalmente a su novio, o una persona significativa puede abusar verbalmente de su pareja. Tal vez es este el motivo por el que considero que el abuso verbal es un destructor de la igualdad de oportunidades: un destructor de la autoestima, la felicidad y, lo más importante, de la propia identidad personal. Sin embargo, desgraciadamente, las mujeres han sido las principales víctimas de esta insidiosa forma de maltrato, principalmente a manos de sus parejas masculinas. Esto es debido, en gran parte, a las duraderas aunque erróneas normas sociales que han relegado a las mujeres a injustos roles de subordinación que han permitido a los hombres estos comportamientos nocivos. Y aunque los tiempos están cambiando, aún sigue existiendo este desequilibrio.
La palabra abuso referida a las relaciones personales puede resultar aterradora. Suscita imágenes mentales de alguien agrediendo físicamente a una víctima indefensa para inflingirle el máximo daño. De hecho, cuando escuchamos esto lo esquivamos con decisión, volviendo nuestra atención hacia otra parte y creyendo que "no podría sucederme a mí". Pero si eres completamente honesta acerca de tu situación; honesta respecto a los insultos, respecto al modo cruel en que te trata, entonces la palabra abuso adquirirá un significado totalmente nuevo.
Tras un periodo de tiempo, las personas que mantienen una relación con un hombre verbalmente abusivo, acaban desarrollando un grave trastorno que yo denomino el "síndrome del abuso verbal". Independientemente de los matices de sus relaciones concretas o de si el tiempo pasado con la persona amada fue largo, corto o se trata de una relación en curso, estas víctimas comparten un vínculo común. El síndrome del abuso verbal no significa tener un defecto mental, ni tener una enfermedad que amenaza la vida, ni ser infectado con algún virus. Significa que el abuso verbal a través del tiempo comienza finalmente a agotar emocionalmente a una persona, progresando hasta un punto en que la víctima acaba perdiendo su autoestima.
Significa que la persona empieza a creer que realmente hay algo malo en su personalidad y que es todas las cosas horribles que la han llamado. Significa vivir con miedo y consintiendo la brutal conducta de su pareja. Y, por último, significa vivir con un enorme sentimiento de culpa y odio hacia sí misma.
¿Cómo puedes saber si estás sufriendo el síndrome del abuso verbal? Considera las doce características siguientes y compáralas con tu situación.
1. Debido al constante abuso verbal de tu pareja hacia ti, tienes una autoestima muy baja y te criticas a ti misma cada vez más.
2. Debido a que has unido tu felicidad a él, tienes miedo de que te deje, de modo que accedes a sus peticiones y te comportas como él desea.
3. A menudo, las palabras despectivas que te dirige van acompañadas de otras conductas abusivas, como la negligencia emocional, humillación o actos violentos. Esto a menudo te hace sentir sola y aislada.
4. Revisas tus palabras y acciones, temiendo la posibilidad de abuso presente o futuro.
5. Debido a que repetidas veces te ha menospreciado con palabras como fea, gorda, estúpida, sucia, puta u otras similares, comienzas a pensar que tal vez sea cierto.
6. Debido a que se enfada cada vez que pasas tiempo con amistades o familiares, te has aislado y alejado emocionalmente de personas que una vez fueron importantes para ti.
7. En un intento de manejar el sufrimiento que padeces, puedes recurrir a la comida, el alcohol, las drogas u otras sustancias para aliviar el dolor.
8. Sintiendo que estás en un constante estado de estrés, puedes tener dolores de espalda inexplicables. Puedes padecer también trastornos gastrointestinales, incluyendo el reflujo gástrico, estreñimiento, diarrea o malestar general en el estómago.
9. Has perdido interés en cosas que una vez fueron importantes en tu vida.
10. Intentas convertirte en su consejera o terapeuta.
11. Debido a que no eres capaz de controlar sus conductas, intentas controlar a otros, lo que da lugar a respuestas airadas.
12. Generalmente te sientes físicamente exhausta, y a veces encuentras difícil llevar a cabo tus actividades diarias.
Si los rasgos y características mencionadas aquí arriba describen tu situación personal, puede ser hora de buscar ayuda. Existen muchos recursos para ayudar a las víctimas de abuso a trabajar en sus sentimientos y emociones. Lo importante es que empieces a buscar ayuda y reparar el daño que te han causado. Ten en cuenta que el abuso emocional no se da en el vacío; es decir, existen otras conductas que acompañan a las palabras airadas y acciones dirigidas hacia ti. Algunas de estas conductas incluyen el abuso físico y la violencia directa.
Otras conductas pueden incluir el alcoholismo o abuso de drogas. Asegúrate de compartir esto con la persona que te está tratando para que pueda entender totalmente tu situación. Como le digo a mis clientes, cuando buscas ayuda ya la estás obteniendo.
Qué hacer cuando el amor duele
No todas las parejas que se forman están destinadas a la vida en común “hasta que la muerte los separe”, muy por el contrario, son muchas más las que terminan en ruptura, aunque hayan convivido muchos años, que las que terminan como el final feliz de los cuentos de principes y princesas.
Lo importante es estar siempre preparado para enfrentar esa ruptura de la mejor manera posible, aunque esto es muy fácil decirlo desde fuera de la situación en sí; lo real es que toda ruptura genera un dolor, una pérdida y el duelo necesario de realizar para poder reconstruir nuestras vidas y seguir adelante.
Cualquiera de estos pasos que se evite o no se pueda realizar con éxito será un gran obstáculo para seguir adelante y dejar esa ruptura en el pasado como una experiencia de la que salimos con una cicatriz, pero enriquecidos.
Para lograr esto hay ciertas cuestiones que son fundamentales, a continuación veremos las etapas por las que se suele atravesar luego de una ruptura amorosa, consideradas una de las experiencias más traumáticas de la vida de las personas.
- Negación. Pensar que eso no está pasando, que no es definitivo y que sin dudas volverá en unos días a pedir perdón.
- Rabia. Al no suceder lo que se preveía en la etapa anterior, nos invade un profundo sentimiento de ira hacia el otro.
- Depresión. Cuando el enojo pasa llega la depresión, con su mayor aliada, la auto conmiseración; lo más común es pensar que nunca más nadie se enamorará de nosotras.
- Aceptación. Finalmente, y luego de muchos días de llanto, enojo y pena, llega la aceptación de la situación. Nos preparamos para seguir viviendo a pesar del dolor.