Pues bien a continuación nos adentraremos a la mentalidad de un bulímico, con el fin de entender mejor el porque de sus síntomas que nos parecen tan absurdos o "tonterías".
Para empezar definiremos lo que es un trastorno alimenticio: Un trastorno alimenticio se caracterizan por patrones de comidas anormales y distorsiones cognitivas, es decir, creencias que uno tiene relacionadas con la comida y con el peso. Frente a estas creencias algunas personas pueden restringirse en exceso, vomitar o cambiar indebidamente sus hábitos alimenticios. Los trastornos alimentarios generan, en otras palabras, una verdadera realidad paralela: jóvenes y adultos que no creen estar enfermos y nunca se sienten suficientemente flacos.
Las personas que padecen bulimia son incapaces de dominar los impulsos que les llevan a comer, pero el sentimiento de culpa y vergüenza tras ingerir muchos alimentos les lleva a una purga (vómitos autoinducidos o empleo de laxantes o diuréticos o ambos), regímenes rigurosos o ejercicio excesivo para contrarrestar los efectos de las abundantes comidas.
Los trastornos alimentarios son una manifestación de una realidad interior profunda, que tiene una dimensión humana y social. Es un signo venido del fondo del ser que necesita tomar conciencia carnal, es decir: No se trata únicamente de un problema que le da a niñas vanidosas o ridículas que pretenden perder peso de forma "fácil" si no que es un conflicto que tiene raíz en un dolor emocional muy fuerte que no puede ser expresado y que encuentra en el cuerpo una herramienta para pedir ayuda a gritos.
Debemos entender que la Bulimia es una enfermedad mental, y no un estilo de vida como muchas o muchos dicen por ahí y por o general se considera el "secreto mejor guardado" porque la persona bulímica puede ocultar su condición por mucho tiempo debido a que una paciente con este trastorno no tiende a ser extremadamente delgada como una anoréxica, digamos que sus signos no son tan visibles, incluso pueden tener un peso normal o sobrepeso.
La persona con este problema normalmente no intenta simplemente llamar la atención como muchos creen, quienes los rodean no entienden como a pesar del deterioro físico y emocional siguen inmersos en los síntomas que los enferman y avergüenzan, en realidad es un círculo vicioso, como si se fuera adicto al alcohol o a una droga. Se realiza una conducta que de antemano se sabe que es anormal, por lo que por lo regular se hace a escondidas, se siente placer seguido por culpa y repulsión, lo que los lleva a purgarse, sintiendo nuevamente vergüenza pero tranquilidad a la vez al haber sacado de ellos el malestar. Muchos refieren que al expulsar la comida sienten como si expulsaran sus problemas o emociones negativas, pensamiento similar al de un drogadicto que cree que al doparse sus problemas se le olvidarán o se solucionarán. Nada más alejado de la realidad.
Es importante comprender que la persona tiene una distorsión, un problema emocional que impide que vea la realidad claramente, por lo que es necesario tener tolerancia y brindar apoyo a la persona enferma porque muchas veces sucede que quienes la rodean se desesperan al ver que la persona no "avanza" y sienten que no pone de su parte para superar el trastorno, pero no es una enfermedad que se quite de una semana a otra como la gripa, si no que requiere de esfuerzo diario, de lucha constante y de un contacto fuerte con sus propias emociones y el manejo adecuado de estas.
Jamás se debe comentar con la persona que sus temores, pensamientos o ideas aunque sean muy ilógicas o absurdas son "tontas" porque la persona se puede llegar a sentir incomprendida y elegir mejor no desahogarse o seguir ocultando su problema, complicando más la situación.
Tratamiento: Las dos aproximaciones al tratamiento son la psicoterapia y los fármacos. Es mejor que la psicoterapia la realice un terapeuta con experiencia en alteraciones del apetito, pudiendo resultar muy eficaz. Un fármaco antidepresivo a menudo puede ayudar a controlar la bulimia nerviosa, incluso cuando la persona no parece deprimida, pero el trastorno puede reaparecer al interrumpirse la administración del fármaco.
En virtud de la gravedad se puede recurrir a un tratamiento ambulatorio o a la hospitalización. En primer lugar se trata de evitar los vómitos, normalizar el funcionamiento metabólico del enfermo, se impone una dieta equilibrada y nuevos hábitos alimenticios. Junto a este tratamiento, encauzado hacia la recuperación física, se desarrolla el tratamiento psicológico con el fin de reestructurar las ideas racionales y corregir la percepción errónea que el paciente tiene de su propio cuerpo. El tratamiento también implica la colaboración de la familia, ya que en ocasiones el factor que desencadena la enfermedad se encuentra en su seno. La curación de la bulimia se alcanza en el 40 por ciento de los casos, si bien es una enfermedad intermitente que tiende a cronificarse. La mortalidad en esta enfermedad supera a la de la anorexia debido a las complicaciones derivadas de los vómitos y el uso de purgativos.


Las nuevas relaciones se empiezan muy tímidamente porque ya no se desea caer como la vez anterior, ahora lo pensamos más, vamos caminando el día a día tratando de volver amar, de volver a confiar, porque el amor sin confianza no es bonito, pero…
para no volver a amar sino para lo contrario, para disfrutar de los momentos en los que sí vivimos ese sentimiento tan bonito que es el amor.
segura de lo que tiene y de lo que es capaz de inspirar.